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OpenAI propone impuesto robot, semana de 4 días y fondo público de IA: lo que México debería exigirle a su gobierno YA

ia · 7 min de lectura

OpenAI propone impuesto robot, semana de 4 días y fondo público de IA: lo que México debería exigirle a su gobierno YA

OpenAI publicó un paper de política económica con propuestas concretas para que la IA no destroce el mercado laboral. México no tiene nada parecido y el reloj está corriendo.

OpenAI propone impuesto robot, semana de 4 días y fondo público de IA: lo que México debería exigirle a su gobierno YA

El 6 de abril, OpenAI publicó un paper de 13 páginas titulado “Industrial Policy for the Intelligence Age: Ideas to Keep People First” y Sam Altman salió a compararlo con el New Deal de Roosevelt. La propuesta incluye un impuesto a los robots que reemplacen trabajadores, un fondo soberano de IA financiado por las propias empresas tech, y pilotos obligatorios de semana laboral de 32 horas con el mismo salario. Todo esto para evitar que la IA reviente el contrato social.

Aquí en México, mientras tanto, no hay ley de IA aprobada, no hay fondo soberano, no hay propuesta de impuesto robot, y el 55% de los trabajadores ni siquiera tienen contrato formal. El timing no podía ser peor.

Qué propone OpenAI exactamente

Antes de opinar, hay que entender qué dice el papel. Son 11 propuestas, pero las tres que están dando vuelta en todos los medios son estas:

Impuesto al trabajo automatizado: La lógica es directa: el IMSS estadounidense (Social Security, Medicaid, SNAP) se financia con impuestos sobre nómina. Si la IA reemplaza a los trabajadores a escala, esa base fiscal colapsa y los programas sociales se quedan sin lana. La solución propuesta es mover la carga fiscal del trabajo humano hacia el capital: gravar las ganancias corporativas y los retornos de inversión en lugar de los salarios. No dan una tasa específica, pero la dirección es clara.

Fondo soberano de IA: Inspirado en el fondo noruego del petróleo y el Permanent Fund de Alaska, pero en lugar de petróleo el activo subyacente serían las ganancias de la IA. Las propias empresas de inteligencia artificial contribuirían al fondo, y cada ciudadano tendría una participación directa en los rendimientos. La idea: que los beneficios de productividad de la IA no se concentren solo en accionistas y ejecutivos.

Semana laboral de 32 horas: TechCrunch lo cubrió como uno de los puntos más concretos del paper: pilotos temporales con empleadores y sindicatos para reducir la jornada a 32 horas sin bajar el sueldo. Lo llaman “dividendo de eficiencia”, la idea de que si la IA te hace más productivo, ese tiempo extra debería traducirse en más tiempo libre para ti, no solo en más margen para la empresa.

Hay críticas válidas, claro. Anton Leicht del Carnegie Endowment dijo que esto huele a “trabajo de comunicación para dar cobertura al nihilismo regulatorio” de OpenAI, que al mismo tiempo lobby activamente contra legislación de seguridad en IA. La ironía no se les escapa a nadie.

El problema de México: no tenemos ni punto de partida

Mientras EE.UU. tiene este debate, México está tratando de ponerse de acuerdo en si siquiera necesita una ley de IA. La situación al 10 de abril de 2026:

  • La Ley para la Regulación Ética de la IA fue rechazada en agosto de 2024
  • La Ley Federal de Regulación de IA (propuesta en 2024) sigue en proceso, pendiente
  • No existe un CONAIA (Comisión Nacional de Inteligencia Artificial) todavía, solo está propuesta
  • México opera sobre los “Principios de Chapultepec”, que básicamente dicen “si una decisión no puede explicarse, no debería automatizarse” pero sin ningún mecanismo de enforcement

El senador Emmanuel Reyes Carmona lo dijo en un evento en el Senado el 11 de marzo de 2026: México necesita una Estrategia Nacional de IA para su “soberanía económica”. Buen punto. El problema es que lo están discutiendo mientras el desplazamiento ya está pasando.

Banamex publicó que el 30% de los empleos formales en México están en alto riesgo de automatización si las empresas adoptan IA a la velocidad actual. Administración, comercio al menudeo, manufactura rutinaria, transporte. Todo lo que puede sistematizarse, se va a sistematizar.

Y aquí viene el detalle que hace todo más complicado: el 55% de los trabajadores mexicanos son informales. En algunos estados la informalidad llega al 80%. Eso significa que más de la mitad de la fuerza laboral no tiene contrato, no cotiza al IMSS, y no tendría ningún tipo de red de seguridad si mañana los reemplaza un sistema automatizado. Las políticas de OpenAI asumen que existe una estructura de seguridad social robusta que proteger. México está construyendo esa estructura al mismo tiempo que la amenaza ya llegó.

Si quieres ver qué pasa cuando la IA avanza más rápido que la regulación, te recomiendo leer nuestro análisis de los 5 perfiles tech que están creciendo en México mientras la IA elimina puestos para entender qué lado del tablero conviene estar.

Lo que México debería exigirle a su gobierno, sin rodeos

No se trata de copiar y pegar las propuestas de OpenAI, que están diseñadas para EE.UU. Se trata de adaptar la lógica a la realidad mexicana. Aquí van las medidas concretas:

1. Ley de IA aprobada, ya. No más principios voluntarios. El senador Zapata dijo en marzo que la Ley General de IA está “en etapa de consolidación final”. Que la voten o que expliquen por qué no. Una ley sin mecanismos de enforcement es decoración.

2. Cobertura de seguridad social para trabajadores de plataformas digitales. Esto ya empezó: en julio de 2025 un piloto inscribió a más de un millón de trabajadores de reparto y transporte al IMSS mediante plataformas digitales. Hay que acelerarlo, no frenarlo. Si la IA va a desplazar trabajos, al menos que los trabajadores tengan a dónde caer.

3. Un mecanismo de activación automática. Esta es la propuesta del paper de OpenAI que más sentido hace para México: cuando el desplazamiento por automatización supere cierto umbral medible, se activan automáticamente beneficios de desempleo, seguro de salarios y asistencia directa, sin esperar a que el Congreso se ponga de acuerdo en años de crisis. Los gobiernos son lentos; los mecanismos automáticos no lo son.

4. Fondo de reconversión laboral. No un fondo soberano de IA al estilo noruego (México no tiene la base fiscal para eso), sino un fondo específico para capacitar a trabajadores desplazados. Que las empresas que automatizan contribuyan a él. Es una chimba de idea cuando la ves aplicada en contextos como el de Singapur y lo puede adaptar cualquier economía.

5. Transparencia en automatización empresarial. Las empresas con más de cierto número de empleados deberían reportar cuántos puestos han automatizado y qué hicieron con esos trabajadores. Sin ese dato, el gobierno está tomando decisiones de política laboral a ciegas.

La trampa en la que no debemos caer

Hay un riesgo real con este debate que vale señalar: que México use la “regulación” como pretexto para frenar la adopción de IA en lugar de proteger a los trabajadores. Son dos cosas distintas y confundirlas es caro.

Como vimos con el caso de Foxconn ensamblando servidores de Nvidia en Jalisco, México ya está en la cadena de valor de la infraestructura de IA. El nearshoring trajo manufactura tech. Ese tren está en movimiento y pararlo sería un error generacional. La regulación tiene que proteger a los trabajadores sin ahuyentar la inversión.

El paper de OpenAI, con todas sus contradicciones, hace algo útil: pone sobre la mesa que el mercado solo no va a resolver esto. Los beneficios de productividad de la IA se van a concentrar en quienes ya tienen capital si no hay mecanismos redistributivos. Eso en México, con la desigualdad que ya tenemos, es una receta para algo muy feo.

La pregunta que debería molestar a todos

OpenAI, la empresa que más dinero está ganando con la ola de automatización, está proponiendo impuestos sobre sí misma y sus pares. Pueden hacerlo por convicción o por estrategia política, pero lo están proponiendo. ¿Cuándo le vas a escuchar algo similar a algún secretario de estado o senador mexicano que no sea en un foro académico sin cobertura mediática?

Esa es la pregunta que vale hacerse hoy. Y si tienes una respuesta, escríbela abajo.

Fuentes

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